Sonidos para dormir y el análisis de la investigación

Definition
Un análisis de los ensayos que han evaluado el impacto del ruido ambiental y las grabaciones sonoras en personas despiertas o durante el descanso.
El interés por los sonidos para dormir abarca diversas grabaciones ambientales y pistas de audio, aunque la literatura científica examina estos estímulos a través de parámetros de laboratorio específicos en lugar de conclusiones generales.
Clasificación de estímulos auditivos en el descanso
Una revisión de 2022 sobre estímulos evaluados ante el inicio del descanso clasificó los sonidos en tres tipos: ruidos coloreados como el ruido blanco y el ruido rosa; sonidos del tipo asociado a la respuesta sensorial meridiana autónoma (ASMR), que incluye estímulos naturales como la lluvia y la leña ardiendo junto a susurros y cepillados; y música. Analizó 19 estudios, 8 sobre ruido coloreado, 3 sobre sonidos tipo ASMR y 8 sobre música, observando que diversas aplicaciones emplean estos recursos sin validación científica previa. [9]
Un artículo de perspectiva de 2025 sobre herramientas de audio nocturnas consideró no concluyentes los resultados sobre ruidos ambientales como el blanco o el rosa, destacó la escasez de ensayos controlados aleatorizados frente a controles emparejados y cuestionó cómo encaja el uso de aplicaciones nocturnas con las recomendaciones de limitar pantallas antes de acostarse. [10]
Ruido continuo durante la noche y registros de laboratorio
Una revisión sistemática de 38 artículos sobre ruido blanco continuo o de banda ancha similar halló resultados en ambos extremos, desde un descanso más prolongado hasta interrupciones del sueño, variación atribuida por los autores a diferencias metodológicas notables. Bajo los criterios GRADE, la calidad de la evidencia sobre beneficios del ruido continuo en el descanso fue calificada como muy baja, advirtiendo de posibles efectos adversos sobre el sueño y la audición. [1]

En un ensayo de laboratorio de siete noches con polisomnografía en 25 adultos sanos, el ruido ambiental intermitente (93 eventos con picos de 45 a 65 dBA) redujo la fase profunda N3, mientras que el ruido rosa continuo a 50 dBA redujo la fase REM respecto a una noche silenciosa; el ruido rosa a 40 dBA solo se evaluó junto a los eventos de ruido. Los autores señalaron que añadir ruido rosa a los eventos sonoros empeoró la estructura del sueño pese a leves reducciones en la fragmentación, y los tapones compensaron casi todos los efectos excepto al alcanzar 65 dBA. Los participantes calificaron su descanso, alerta y ánimo peor tras noches con eventos ruidosos, mientras que tras ruido rosa aislado sus valoraciones no difirieron de la noche silenciosa, sin verse afectadas la cognición matutina, las medidas cardiovasculares ni la audición. [2]
Estímulos acústicos que provocan despertares
En un laboratorio atenuado acústicamente, 12 voluntarios sanos escucharon 14 sonidos hospitalarios registrados, entre ellos voces, alarmas, teléfonos y tráfico exterior, emitidos entre 40 y 70 dBA durante fases específicas. Los sonidos electrónicos generaron más activaciones electroencefalográficas que las voces humanas, la probabilidad de despertar fue menor en N3 que en N2, y en fase REM las probabilidades difirieron menos entre estímulos mientras el ritmo cardíaco se elevó más y durante más tiempo. [3]
Una revisión sistemática de 74 estudios de campo sobre ruido ambiental combinó datos de polisomnografía y halló que las probabilidades no ajustadas de despertar aumentaron un 35% por cada incremento de 10 dBA en el nivel máximo interior de ruido aéreo, vial o ferroviario (razones de probabilidades de 1,35, 1,36 y 1,35). Bajo GRADE, la evidencia se consideró moderada para despertares corticales causados por transporte y alteraciones subjetivas al preguntar por ruido, baja para mediciones por movimiento y muy baja para otras fuentes y variables. [4]
Sonidos de la naturaleza evaluados en vigilia
En un experimento de 2010, 40 participantes despiertos escucharon grabaciones de sonidos naturales o de entornos ruidosos tras una tarea estresante de cálculo mental. La conductancia cutánea mostró una tendencia a recuperarse más rápido durante los sonidos de la naturaleza, mientras que la variabilidad de la frecuencia cardíaca de alta frecuencia no mostró efecto alguno, sin que se evaluara el sueño. [5]
Dos experimentos de laboratorio de 2025, un ensayo aleatorizado con 100 participantes y uno cruzado con 30, compararon 30 minutos de sonido de bosque con cantos de aves, agua corriente, viento y lluvia frente a ruidos de centros urbanos. Las mediciones de estado de ánimo, restauración y cognición fueron más favorables tras la grabación forestal, pero la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la variabilidad cardíaca, el cortisol salival y la inmunoglobulina A secretora no difirieron, sin que se registrara el sueño. [6]
Mediciones del descanso con estímulos naturales
En un ensayo cruzado durante cuatro noches con 68 pacientes en una unidad de cuidados intensivos en India, se comparó el uso de tapones con antifaz frente al sonido del océano, evaluando el descanso con un cuestionario elaborado por los investigadores. Las puntuaciones mostraron variaciones significativas en ambas condiciones, concluyendo los autores que los tapones y el antifaz lograron mejores resultados que el sonido oceánico. [7]
En un ensayo con 60 trabajadores a turnos rotatorios en Tailandia, un grupo de 20 recibió aroma de lavanda, un segundo grupo sumó sonido de agua corriente a 20 a 30 decibelios y un tercero sirvió de control. Mediante un dispositivo de muñeca, ambos grupos con fragancia sumaron más tiempo de descanso total que el control (38,7 minutos de media con aroma, 54,3 minutos con aroma y sonido, y 2,9 minutos en el grupo control), pero en el texto completo la diferencia entre el grupo de aroma solo y el de aroma con sonido no resultó estadísticamente significativa para el descanso total (p = 0,454) ni para el sueño profundo, evaluándose por pulsera en lugar de polisomnografía y sin probar el agua de forma aislada. [8]
No se identificaron estudios con polisomnografía en los que se aplicaran únicamente sonidos de lluvia o de la naturaleza durante toda la noche a adultos sanos. Los estudios sobre sonidos de la naturaleza localizados en la búsqueda que valoraron el descanso lo hicieron en pacientes, mediante cuestionarios subjetivos, sin grupo de control o combinando el audio con otros estímulos, como el ensayo cruzado en cuidados intensivos o la prueba con trabajadores a turnos. [7][8]
El presente texto describe los parámetros medidos en cada investigación sin plantear recomendaciones de pistas de audio, sugiriendo acudir a un médico si experimentas dificultades continuadas con el descanso.
Preguntas frecuentes
8 preguntas¿Cómo agrupan los investigadores los sonidos evaluados durante el descanso?
¿Qué grado de certeza otorgan las revisiones al ruido continuo durante la noche?
¿Qué efecto tuvo el ruido rosa continuo en ensayos de polisomnografía?
¿Cuáles sonidos hospitalarios provocaron más despertares en voluntarios sanos?
¿Cómo influyen los ruidos de transporte en las interrupciones del descanso?
¿Qué variables fisiológicas se evaluaron con sonidos de naturaleza en personas despiertas?
¿Se ha evaluado el sonido de lluvia aislado durante toda la noche con polisomnografía?
¿Qué resultado obtuvo el sonido del mar frente a tapones en cuidados intensivos?
Sobre este artículo
Luke Sholl escribe sobre los cannabinoides, el CBD y los beneficios de la naturaleza en un sentido más amplio desde 2011. Su trayectoria incluye experiencia de primera mano en el cultivo de cannabis durante todo el ciclo
Este artículo wiki se ha redactado con ayuda de IA y ha sido revisado por Luke Sholl, Redactor especializado en CBD y bienestar. Supervisión editorial a cargo de Joshua Askew.
Aviso médico. Este contenido es únicamente informativo y no constituye asesoramiento médico. Consulta a un profesional sanitario cualificado antes de consumir cualquier sustancia.
Referencias (10)
- [1]Riedy SM, Smith MG, Rocha S, Basner M. Sleep Medicine Reviews 2021;55:101385. doi:10.1016/j.smrv.2020.101385, PMID 33007706 Source
- [2]Basner M, Smith MG, Cordoza M, Kayser MS, Carlin M, Ecker AJ, et al. Efficacy of pink noise and earplugs for mitigating the effects of intermittent environmental noise exposure on sleep. Sleep 2026;49(5):zsag001. doi:10.1093/sleep/zsag001, PMID 41627391 Source
- [3]Buxton OM, Ellenbogen JM, Wang W, Carballeira A, O'Connor S, Cooper D, et al. Sleep disruption due to hospital noises: a prospective evaluation. Annals of Internal Medicine 2012;157(3):170-179. doi:10.7326/0003-4819-156-12-201208070-00472, PMID 22868834 Source
- [4]Basner M, McGuire S. Environmental noise guidelines for the European Region: a systematic review on environmental noise and effects on sleep. International Journal of Environmental Research and Public Health 2018;15(3):519. doi:10.3390/ijerph15030519, PMID 29538344; the commissioning organisation named at the start of the published title is omitted here, following the precedent in wiki-deep-sleep references Source
- [5]Alvarsson JJ, Wiens S, Nilsson ME. Stress recovery during exposure to nature sound and environmental noise. International Journal of Environmental Research and Public Health 2010;7(3):1036-1046. doi:10.3390/ijerph7031036, PMID 20617017 Source
- [6]Longman DP, Van Hedger SC, McEwan K, Griffin E, Hannon C, Harvey I, et al. Forest soundscapes improve mood, restoration and cognition, but not physiological stress or immunity, relative to industrial soundscapes. Scientific Reports 2025;15:33967. doi:10.1038/s41598-025-11469-x, PMID 41028066 Source
- [7]Chaudhary A, Kumari V, Neetu N. Critical Care Research and Practice 2020;2020:8898172. doi:10.1155/2020/8898172, PMID 33425385 Source
- [8]Thepsatitporn S, Rujiganjanarat K, Makmee P. Multi-sensory stimuli improve relaxation and sleep quality in rotating shift workers: a randomized controlled trial. Journal of Multidisciplinary Healthcare 2024;17:1435-1445. doi:10.2147/JMDH.S456800, PMID 38572471 Source
- [9]Yoon H, Baek HJ. Sensors 2022;22(3):1264. doi:10.3390/s22031264, PMID 35162009 Source
- [10]Vazzaz J, Matcham F, Economides M, Cavanagh K. Sleep 2025;48(11):zsaf275. doi:10.1093/sleep/zsaf275, PMID 41056369 Source
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