Qué registran los estudios sobre las posturas para dormir

Definition
Los registros con sensores y cámaras describen la distribución real de las posturas en la cama sin prescribir ninguna posición ideal.
Las preguntas sobre las posturas para dormir suelen buscar una posición óptima, pero los registros científicos se centran en describir cómo se colocan realmente las personas durante la noche. La observación instrumental mediante sensores y cámaras permite cuantificar los periodos en cada posición, los movimientos corporales y las respuestas fisiológicas asociadas sin emitir pautas prescriptivas.
Distribución del tiempo entre el costado, la espalda y el abdomen
Los datos obtenidos con dispositivos de registro reflejan una clara inclinación por el decúbito lateral frente a otras opciones. En una muestra laboral danesa de 664 adultos, 363 hombres y 301 mujeres, que llevaron acelerómetros en el muslo, la parte superior de la espalda y el brazo, el tiempo en la cama se distribuyó con una media del 54,1% de lado, el 37,5% boca arriba y el 7,3% boca abajo [1].
Esta distribución varía según las características individuales de los participantes. En la misma muestra danesa, una mayor edad y un mayor índice de masa corporal se asociaron con más tiempo de lado y una reducción proporcional del tiempo boca arriba [1].
Frecuencia de los cambios corporales durante la noche
El número de giros que una persona realiza varía de manera considerable según la tecnología empleada para registrarlo. Los participantes daneses cambiaron de postura una media de 1,6 veces por hora en la cama, y las mujeres cambiaron de postura con menor frecuencia que los hombres [1].

Por otro lado, la filmación continua ofrece cifras distintas debido al nivel de detalle en la captura de extremidades y tronco. Un estudio de laboratorio que filmó a personas con una cámara de intervalos, un fotograma cada 8 segundos, y analizó cabeza, tronco, piernas y brazos, registró una media de cambios de postura de 3,6 por hora entre los 18 y 24 años, 2,7 entre los 35 y 45 años y 2,1 entre los 65 y 80 años, con 10 personas en cada grupo [2]. A través de estos grupos de edad, acostarse boca abajo se volvió progresivamente menos común con los años, mientras que la preferencia por el lado derecho creció y fue muy marcada en el grupo de mayor edad [2].
Relación con las fases del descanso y fiabilidad del recuerdo
Los registros no reflejan un patrón temporal fijo entre la posición física y la actividad cerebral nocturna. En la misma muestra de laboratorio, registrada con polisomnografía y fotografía de intervalos, no hubo una relación significativa entre la fase del sueño y la postura en ningún grupo de edad, ni una secuencia constante de posiciones a lo largo de la noche [3].
Asimismo, la capacidad de las personas para recordar en qué posición han permanecido es limitada, sobre todo al evaluar el tiempo sobre la espalda. En 956 registros de personas que acudieron a un servicio público de sueño para una monitorización nocturna, donde la postura se midió con un sensor y se corrigió con vídeo en caso de discrepancia, el 93% de quienes dijeron haber dormido boca arriba acertaron, pero solo el 56% de quienes dijeron no haber dormido boca arriba acertaron [4]. La concordancia entre la proporción declarada y la medida del tiempo pasado sobre la espalda fue solo moderada, y las personas menores de 55 años y las mujeres tuvieron una mayor probabilidad de subestimar el tiempo que pasaban boca arriba [4].
Parámetros cardíacos según el decúbito lateral izquierdo o derecho
La posición corporal se relaciona con pequeñas variaciones en ciertos indicadores del sistema autónomo. En 130.885 personas cuyos registros cardíacos de 24 horas se realizaron con fines clínicos en Japón, con la postura nocturna clasificada mediante acelerómetro, la frecuencia cardíaca fue sistemáticamente más baja al estar sobre el lado izquierdo y más alta sobre el lado derecho en la mayoría de los grupos de edad [5]. Otras variables de variabilidad de la frecuencia cardíaca también reflejaron diferencias constantes entre ambos costados, y los autores describen estas diferencias vinculadas a la postura como generalmente pequeñas en cuanto a la magnitud del efecto [5].
Postura en la cama y molestias al despertar
La creencia habitual de que ciertas posturas provocan o evitan sensaciones de rigidez carece de una base sólida en las publicaciones disponibles. Cuando una revisión de alcance de 2019 examinó la evidencia sobre la postura al dormir y las molestias matutinas en espalda o cuello, los datos eran escasos [6]. Al revisar la literatura hasta abril de 2018, identificó cuatro estudios válidos entre 4.186 artículos, todos los cuales midieron la postura mediante autoinforme, uno de ellos también con cámaras de infrarrojos [6]. El dolor y la rigidez al despertar fueron los síntomas explorados con mayor frecuencia, y los autores concluyeron que no existían suficientes estudios de alta calidad para responder si la postura al dormir y los síntomas en la columna están relacionados [6].
Los porcentajes y recuentos descritos reflejan el comportamiento de muestras concretas en la cama, sin constituir una postura recomendada ni un objetivo.
Preguntas frecuentes
8 preguntas¿Cuál es la postura en la que más tiempo pasan los adultos?
¿Influyen la edad o el peso en la distribución de la postura?
¿Cuántas veces cambia de postura una persona cada hora?
¿Guarda relación la postura corporal con la fase del descanso?
¿Es fiable lo que cada persona recuerda sobre cómo ha dormido?
¿Cambia la frecuencia cardíaca según el costado elegido?
¿Provoca dolor o rigidez matutina dormir en una postura concreta?
¿Existe una postura recomendada según las mediciones objetivas?
Sobre este artículo
Luke Sholl escribe sobre los cannabinoides, el CBD y los beneficios de la naturaleza en un sentido más amplio desde 2011. Su trayectoria incluye experiencia de primera mano en el cultivo de cannabis durante todo el ciclo
Este artículo wiki se ha redactado con ayuda de IA y ha sido revisado por Luke Sholl, Redactor especializado en CBD y bienestar. Supervisión editorial a cargo de Joshua Askew.
Aviso médico. Este contenido es únicamente informativo y no constituye asesoramiento médico. Consulta a un profesional sanitario cualificado antes de consumir cualquier sustancia.
Referencias (6)
- [1]Skarpsno ES, Mork PJ, Nilsen TIL, Holtermann A. Nature and Science of Sleep 2017;9:267-275. doi:10.2147/NSS.S145777, PMID 29138608, PMCID PMC5677378 Source
- [2]De Koninck J, Lorrain D, Gagnon P. Sleep positions and position shifts in five age groups: an ontogenetic picture. Sleep 1992;15(2):143-149. doi:10.1093/sleep/15.2.143, PMID 1579788 Source
- [3]Lorrain D, De Koninck J. Sleep position and sleep stages: evidence of their independence. Sleep 1998;21(4):335-340. doi:10.1093/sleep/21.4.335, PMID 9646377 Source
- [4]Wilson DL, Hollamby M, Skinner T, Hay K, Curtin D, Szollosi I. Misperception of supine sleep in the sleep laboratory: a retrospective review of self-reported versus polysomnography-measured sleep position. Sleep and Breathing 2026;30(1):25. doi:10.1007/s11325-025-03560-4, PMID 41606288 Source
- [5]Yuda E, Hayano J. Sleep posture and autonomic nervous system activity across age and sex in a clinical cohort: analysis of a nationwide ambulatory ECG database. Sensors 2025;25(19):5982. doi:10.3390/s25195982, PMID 41094805, PMCID PMC12526809 Source
- [6]Cary D, Briffa K, McKenna L. Identifying relationships between sleep posture and non-specific spinal symptoms in adults: a scoping review. BMJ Open 2019;9(6):e027633. doi:10.1136/bmjopen-2018-027633, PMID 31256029, PMCID PMC6609073 Source
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