Las fases del sueño, explicadas con los datos del laboratorio

Definition
Comprender la arquitectura nocturna permite interpretar qué sucede en cada ciclo y qué miden realmente los registros clínicos frente a los dispositivos comerciales.
Las fases del sueño se dividen en cuatro etapas diferenciadas que se suceden de forma cíclica a lo largo del descanso nocturno. El descanso nocturno alterna entre sueño no REM y REM, y dado que el primero consta de tres etapas (N1, N2 y N3), la noche se puntúa formalmente en cuatro etapas. [1] Un ciclo completo abarca de forma aproximada de 80 a 110 minutos, un rango que integra la estimación de 90 a 110 minutos de StatPearls y la de 80 a 100 minutos del NHLBI. A lo largo de la noche, una persona adulta encadena de 4 a 6 ciclos completos. [1][2]
Las cuatro etapas del descanso nocturno
La discrepancia habitual entre clasificaciones de cuatro o cinco etapas obedece a razones históricas y metodológicas. Durante décadas, el sueño no REM se dividía en cuatro periodos; al sumar la fase REM, el total ascendía a cinco. El estándar de puntuación de la Academia Americana de Medicina del Sueño unificó las dos etapas más profundas en una única categoría, denominada N3. Por otro lado, manuales clínicos como StatPearls clasifican a veces cinco etapas al contabilizar la vigilia como el primer estadio previo a N1, N2, N3 y REM. [1] En cuanto a la terminología, las siglas inglesas REM (rapid eye movement) equivalen a las castellanas MOR (movimientos oculares rápidos), describiendo exactamente el mismo fenómeno fisiológico.
Cerca del 75% del descanso corresponde a sueño no REM, en su mayor parte N2, mientras que N1 representa en torno al 5%, N3 alrededor del 25% y la fase REM aproximadamente otro 25% del total. [1]
Características y señales de cada fase
La progresión típica de un ciclo sigue el orden N1, N2, N3, N2 y REM. [1] En el electroencefalograma, cada una de estas fases presenta un patrón bioeléctrico particular:

| Fase | Proceso fisiológico principal | Registro electroencefalográfico | Porcentaje aproximado |
|---|---|---|---|
| N1 | Transición inicial desde la vigilia | Ondas theta de bajo voltaje | Alrededor del 5% |
| N2 | Inicio del sueño consolidado, caída térmica | Husos de sueño y complejos K | Mayor parte del no REM |
| N3 | Sueño profundo de ondas lentas | Ondas delta de baja frecuencia | Alrededor del 25% |
| REM | Actividad mental vívida y atonía motora | Patrón de tipo beta semejante a vigilia | Alrededor del 25% |
La etapa N1 dura en torno a 1 a 5 minutos y constituye la transición entre la vigilia y el sueño. [1] Se trata del estadio más superficial de la noche, por lo que cualquier estímulo ambiental leve puede interrumpirlo con facilidad. [1][2]
La fase N2 representa la primera etapa de sueño verdadero, caracterizada en el electroencefalograma por la presencia de husos de sueño y complejos K. [1] Durante este periodo descienden la frecuencia cardíaca y la temperatura corporal, con una duración próxima a los 25 minutos durante el primer ciclo nocturno. [1][2]
La fase N3 corresponde al sueño profundo o de ondas lentas, dominado por ondas delta de menor frecuencia y mayor amplitud, y se concentra principalmente en la primera mitad de la noche. [1] Es la fase de la que resulta más complejo despertar a una persona, llegando a no registrar ruidos que superen los 100 decibelios en ciertas mediciones. [1][2]
En la fase REM, la actividad cerebral se acelera hasta mostrar un patrón de ondas beta similar al estado despierto. [1] Es en este periodo donde se concentran los sueños perceptivos; los ojos se desplazan de forma rápida bajo los párpados y la musculatura esquelética pierde su tono funcional, permaneciendo activos el diafragma y los músculos extraoculares. [1][2] Durante el sueño REM, además, el organismo pierde eficacia en la regulación de su temperatura corporal. [1][2]
Evolución y duración de los ciclos a lo largo de la noche
La composición interna de los ciclos varía sensiblemente entre las primeras y las últimas horas de descanso. El primer periodo REM es breve, habitualmente de unos 10 minutos, pero estos intervalos se van alargando a lo largo de la noche hasta alcanzar el último una duración de hasta una hora, mientras el sueño profundo disminuye y el trazado del electroencefalograma muestra una actividad beta semejante a la vigilia. [1] En consecuencia, las primeras horas nocturnas acumulan la mayor cuota de N3, mientras que el último tercio de la noche concentra el sueño REM. Asimismo, es frecuente experimentar despertares breves y transitorios entre ciclo y ciclo sin que se conserven en la memoria al despertar. [2]
Cambios en la arquitectura del sueño según la edad
La distribución de las etapas no permanece invariable con el paso de los años. Un metaanálisis de 65 estudios con 3.577 personas sanas de 5 a 102 años observó que en la vida adulta disminuyen el tiempo total de sueño, la eficiencia, el porcentaje de sueño de ondas lentas, la proporción de REM y la latencia del REM, a la vez que aumentan la latencia de conciliación, los porcentajes de N1 y N2 y el tiempo en vigilia tras el inicio del sueño, siendo la eficiencia del sueño el único parámetro que continúa bajando después de los 60 años. [3]
La evolución del sueño profundo describe una trayectoria particular. Los recién nacidos concentran una mayor proporción en fase REM; posteriormente, el sueño de ondas lentas alcanza su cota máxima durante la infancia temprana, registra un descenso pronunciado durante la adolescencia, continúa descendiendo a lo largo de la madurez y puede llegar a ser residual o inexistente en edades avanzadas. [1][2][3]
El papel de las fases en la consolidación de la memoria
El descanso interviene en la consolidación de la memoria: la reactivación durante el sueño de ondas lentas transforma los recuerdos recientes para su almacenamiento a largo plazo, y el sueño REM contribuye a su posterior estabilización. [4] Mientras que las publicaciones tempranas atribuían esta función cognitiva casi con exclusividad a la etapa REM, la investigación contemporánea sitúa un peso relevante en el sueño de ondas lentas. [4]
Aproximaciones de los dispositivos de consumo frente a la polisomnografía
Las pulseras de actividad, relojes inteligentes y anillos biométricos infieren las fases del descanso a partir de algoritmos basados en acelerometría y variabilidad del pulso cardíaco, no mediante un registro bioeléctrico de la corteza cerebral. Su utilidad reside en el seguimiento de tendencias personales a medio plazo, mas no proporcionan la precisión diagnóstica de un estudio de polisomnografía realizado en un entorno clínico con electrodos craneales.
Investigación sobre cannabinoides en el laboratorio del sueño
El estudio formal de la acción de los fitocannabinoides sobre la arquitectura del sueño se realiza mediante registros de polisomnografía. Un ensayo aleatorizado, cruzado, a doble ciego y controlado con placebo en 27 voluntarios sanos comprobó que una dosis única de 300 mg de CBD no produjo ningún efecto significativo en los parámetros de polisomnografía evaluados durante 8 horas, concluyendo los autores que el CBD no alteró la arquitectura normal del sueño en personas sanas. [5]

En lo referente al cannabinol (CBN), el cuerpo de evidencia ha mostrado novedades recientes. Una revisión narrativa de 2021 no identificó ensayos clínicos publicados que relacionasen el CBN con cuestionarios validados de sueño o polisomnografía, señalando que la mayoría de los trabajos en humanos procedían de los años setenta y ochenta con muestras reducidas, por lo que concluyó que la evidencia resultaba insuficiente para sostener afirmaciones sobre el sueño. [6]
En 2026 se publicó un ensayo clínico cruzado de una sola noche, aleatorizado, a doble ciego y controlado con placebo en 20 adultos con diagnóstico médico de insomnio, en el que se evaluaron dosis de 30 mg y 300 mg de cannabinol frente a placebo; la variable principal, el tiempo despierto tras conciliar el sueño medido por polisomnografía, no mostró cambios estadísticamente significativos con ninguna dosis, mientras que la de 300 mg aumentó el sueño N2, redujo la latencia de inicio, disminuyó los índices de microdespertares en el electroencefalograma y mejoró la calidad subjetiva percibida, registrándose 247 eventos adversos leves a moderados en el conjunto de las ramas antes de que los autores señalasen la necesidad de estudios más amplios. [7] Las concentraciones utilizadas en este contexto hospitalario superan ampliamente las formulaciones de los productos comerciales y se evaluaron en una población clínica específica, limitándose el resultado a las variables descritas en el ensayo.
Pautas de higiene del descanso y opciones complementarias
Mantener horarios regulares para acostarse y levantarse favorece la consecución completa de los ciclos nocturnos. El panel de consenso de la National Sleep Foundation recomienda un intervalo de 7 a 9 horas diarias para adultos, de 7 a 8 horas para adultos mayores y de 8 a 10 horas para adolescentes. [8] Cuando surgen alteraciones persistentes del descanso o fatiga matutina recurrente, el ámbito indicado de valoración es la consulta de un médico de familia.
Dentro del catálogo complementario de Cibdol, la línea de noche integra diversas alternativas con formulaciones controladas: Complete Sleep, un formato líquido de 30 ml con CBN, CBD, manzanilla y lavanda; Fall Asleep Cápsulas, con 1,5 mg de melatonina y 2,5 mg de CBD por cápsula en envase de 30 unidades; Fall Asleep Líquido, con melatonina liposomal, extracto de cáñamo y vitamina B6 en 30 ml; y Stay Asleep Cápsulas, una alternativa sin melatonina formulada con CBD, CBN, lúpulo y extracto de grifonia en envase de 30 unidades. Cada partida se somete a análisis en laboratorios externos independientes. Por su parte, el Aceite de CBN 5% con CBD 2,5% sobre base de aceite de oliva aporta aproximadamente 2 mg de CBN y 1 mg de CBD por gota. Para consultar en detalle las publicaciones preliminares sobre cannabinoides y descanso nocturno, el apartado monográfico sobre CBD y descanso reúne la bibliografía especializada disponible.
Preguntas frecuentes
8 preguntas¿Cuáles son las fases del sueño?
¿Por qué se habla a veces de cuatro fases y a veces de cinco?
¿Cuánto dura un ciclo de sueño completo?
¿Cuántos ciclos se completan cada noche?
¿Qué proporción de la noche ocupan el sueño profundo y el REM?
¿Qué diferencia existe entre las siglas REM y MOR?
¿Cómo evoluciona la distribución del sueño a lo largo de la vida?
¿Qué indican los estudios clínicos sobre cannabinoides y fases del sueño?
Sobre este artículo
Luke Sholl escribe sobre los cannabinoides, el CBD y los beneficios de la naturaleza en un sentido más amplio desde 2011. Su trayectoria incluye experiencia de primera mano en el cultivo de cannabis durante todo el ciclo
Este artículo wiki se ha redactado con ayuda de IA y ha sido revisado por Luke Sholl, Redactor especializado en CBD y bienestar. Supervisión editorial a cargo de Joshua Askew.
Aviso médico. Este contenido es únicamente informativo y no constituye asesoramiento médico. Consulta a un profesional sanitario cualificado antes de consumir cualquier sustancia.
Referencias (8)
- [1]Patel AK, Reddy V, Shumway KR, Araujo JF (2024). Physiology, Sleep Stages. StatPearls, NCBI Bookshelf. Source
- [2]National Heart, Lung, and Blood Institute (2022). How Sleep Works: Sleep Phases and Stages. Source
- [3]Ohayon MM, Carskadon MA, Guilleminault C, Vitiello MV (2004). Meta-analysis of quantitative sleep parameters from childhood to old age in healthy individuals. Sleep 27(7):1255-1273. Source
- [4]Rasch B, Born J (2013). About sleep's role in memory. Physiological Reviews 93(2):681-766. Source
- [5]Linares IMP, Guimaraes FS, Eckeli A, et al. (2018). No acute effects of cannabidiol on the sleep-wake cycle of healthy subjects: a randomized, double-blind, placebo-controlled, crossover study. Frontiers in Pharmacology 9:315. Source
- [6]Corroon J (2021). Cannabinol and sleep: separating fact from fiction. Cannabis and Cannabinoid Research 6(5):366-371. Source
- [7]Lavender IG, Marshall NS, McCartney D, et al. (2026). Cannabinol for acute treatment of insomnia disorder in a randomized placebo-controlled crossover trial. Journal of Sleep Research. Source
- [8]Hirshkowitz M, Whiton K, Albert SM, et al. (2015). National Sleep Foundation's sleep time duration recommendations: methodology and results summary. Sleep Health 1(1):40-43. Source
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