Antocianinas: el color de la planta y el pH

Definition
Las antocianinas son los pigmentos que dan carmesí a la mora, violeta a la col lombarda, negro azulado al arándano y púrpura a ciertas variedades de cannabis [1]. El color se atribuye a un puñado de estructuras centrales, las antocianidinas, y la forma que domina en la molécula cambia según el pH del medio [1]. Aquí figura lo que la bibliografía describe, con el alcance de cada dato escrito al lado.
Una mora deja los dedos de un carmesí que no se va con dos aclarados. Una hoja de col lombarda cortada al lado tiñe la tabla de violeta. Un arándano entero es casi negro azulado. Y en ciertas variedades de cannabis, el tejido aparece púrpura [1]. Cuatro materiales que no se parecen en nada al mirarlos, y por debajo un puñado de estructuras centrales que la química reúne bajo un mismo nombre: antocianidinas [1].
La industria alimentaria trabaja con ese mismo grupo de moléculas como colorante de origen vegetal, y lo obtiene a granel de la piel de uva y de la col lombarda [1]. El motivo es prosaico y se sostiene en tres condiciones a la vez: son hidrosolubles, vienen de una planta y hay materia prima en volumen suficiente [1]. Nada de eso habla del color en sí. Habla de por qué ese color se puede comprar en bidones.
Lo que se ve primero: un color, una planta, un nombre
- La mora, carmesí. En el inventario de colores que recoge la bibliografía de los flavonoides, la mora entra con ese adjetivo exacto: carmesí [1]. No es un rojo genérico del habla corriente, es la etiqueta que se usa al describir el tejido y su jugo. Y conviene fijarse en el orden de las cosas, porque es el orden que sostiene el resto de la página: primero el color observado, después la familia de moléculas a la que se le atribuye. Cuando ese orden se invierte, empiezan las frases que no se pueden comprobar en ningún sitio.
- La col lombarda, violeta. La misma hortaliza aparece dos veces en el expediente, y por razones distintas. Como color, entra en la lista con el violeta [1]. Como materia prima, figura entre las fuentes a granel de las que el sector saca colorante vegetal, junto con la piel de uva [1]. Es un caso poco común: una planta que sirve a la vez de ejemplo de libro y de proveedor real. Quien haya cortado una lombarda cruda ya ha visto la parte del asunto que se puede ver sin instrumentos.
- El arándano, negro azulado. Aquí el descriptor recogido es negro azulado [1]. La distancia entre el carmesí de la mora y este negro azulado es grande a la vista y pequeña en la casilla estructural: los tres primeros casos de esta lista comparten el mismo puñado de estructuras centrales [1]. Ese contraste es exactamente lo interesante del asunto. Un pigmento que en un tejido se lee como rojo y en otro como azul no obliga a suponer dos moléculas distintas.
- Ciertas variedades de cannabis, púrpura. La lista de colores no se detiene en el frutero. Determinadas variedades de cannabis aparecen en ella con el púrpura [1]. Es una anotación botánica, del mismo tipo que las tres anteriores, y no dice nada sobre lo que lleva dentro un frasco ni sobre lo que figura en un informe de lote. Dice que ese tejido vegetal contiene pigmentos de la misma familia que los de la col lombarda. Ni más, ni menos.
- Antocianidinas: la casilla estructural. El color de los cuatro casos se atribuye a un puñado de estructuras centrales, y ese conjunto tiene nombre propio: antocianidinas [1]. Es un dato de estructura, no un nombre comercial ni una denominación de etiqueta. Por eso la palabra aparece en la bibliografía de los flavonoides y no en el rótulo de un producto. Cuando alguien pregunta de dónde sale el color, la respuesta corta apunta a esas estructuras; la respuesta larga es el resto de esta página.
- La familia grande que hay por encima. Las antocianinas no viven solas en la clasificación. La ruta que las forma es la vía fenilpropanoide, compartida con el resto de la familia de los flavonoides [1]. Eso las sitúa en un mapa mucho más amplio, con subclases hermanas que se reparten pigmentos, sabores y funciones descritas en la planta. Situar una molécula en su familia no explica su color, pero sí explica por qué el color se estudia junto a compuestos que no tienen ningún color.
- El límite del dato, escrito por adelantado. Todo lo que viene después sobre pH y formas de la molécula describe el comportamiento del compuesto en una probeta [1]. Ese es el alcance literal de la descripción, y conviene tenerlo delante antes de leerla, no después. Un tejido vegetal vivo es otra cosa: tiene compartimentos, tiene bombas y tiene un pH que se mantiene activamente. La probeta y la célula comparten la molécula y poco más.
- Cómo se escribe esto por nuestra parte. Desde 2014 el criterio de redacción es el mismo en estas páginas: se describe lo que se ha medido, se nombra lo que no se ha medido y el dato lleva la voz cantante. Aplicado a las antocianinas significa que aquí figuran los colores recogidos, la secuencia de pH, el compartimento donde se guarda el pigmento y la ruta que lo forma. Y que lo que no consta en esas fuentes no aparece redactado como si constara.
Sube el pH y el color cambia de sitio
La variable de esta sección es una sola: el pH del medio. La secuencia se lee en orden creciente, de lo fuertemente ácido hacia lo ligeramente alcalino, y en cada tramo hay una forma de la molécula que predomina sobre las demás. Esa es la estructura del dato, y merece la pena entenderla antes de mirar los tramos uno a uno. No se describe una molécula que se rompe y otra que aparece, sino la misma unidad química pasando por estados distintos según cuántos protones tenga encima. Por eso el color cambia sin que cambie el compuesto de partida.
En medio fuertemente ácido, alrededor de pH 1 a 3, la forma dominante es el catión flavilio. La palabra dominante hace trabajo aquí y conviene no atropellarla: dominante no quiere decir exclusiva. Significa que, en ese tramo, la mayor parte de la molécula está en ese estado y que el color observado responde sobre todo a él. Cualquiera que haya visto lo que hace un chorro de vinagre en un vaso con agua de lombarda tiene una idea aproximada de a qué zona de la escala corresponde ese extremo. Lo que se ve en el vaso es una mezcla escorada hacia una forma, no un interruptor.
Al subir hacia el tramo débilmente ácido y neutro, alrededor de pH 4 a 6, ocurren dos cosas a la vez y suelen contarse como una. La primera: el catión pierde un protón y se pasa a bases quinoidales. La segunda, simultánea: se acumula además la forma carbinol, que es incolora. Ese segundo apunte explica por qué el tramo intermedio no se describe solo como un cambio de tono. Parte de la molécula deja de aportar color, sin más. Y el resultado que llega al ojo es la suma de lo que hay presente en ese momento, no la ficha técnica de una sola forma.
Más arriba, en la banda ligeramente alcalina de pH 7 a 8, la molécula se desprotona otra vez y aparecen los aniones quinoidales. Con eso se cierra la secuencia tal como está ordenada: catión, bases neutras con acumulación de una forma incolora, y aniones. Cuatro estados, una sola variable, un orden que se recorre en un sentido y en el contrario. Nada de esto es exótico en química de flavonoides. Lo llamativo es hasta qué punto la escala de color de una planta depende de una magnitud que no se ve.
Y ahora la letra pequeña, que en este asunto no es un adorno. La descripción anterior corresponde al comportamiento de la molécula en una probeta [1]. Es una frase corta con consecuencias largas. Un tubo de ensayo tiene un pH uniforme, ajustable y estable mientras alguien lo mantenga así. Un tejido vegetal no funciona de esa manera. Tiene compartimentos separados, membranas con transportadores y un valor interno que se sostiene con trabajo. Por eso el paso siguiente no es una curiosidad añadida: es la pieza que conecta el dato de laboratorio con el color de una hoja.
El pigmento del tejido vivo se guarda en la vacuola, y la vacuola es un compartimento ácido, con valores que a menudo van de pH 3 a 6. Esa acidez no es casual ni pasiva: se mantiene mediante bombas de protones situadas en la membrana vacuolar. Puesto uno al lado del otro, el mapa queda bastante claro. El intervalo que la bibliografía atribuye a ese compartimento cae en la parte baja de la escala, la del catión y la del tramo intermedio, mientras la banda alcalina de la secuencia queda fuera de él. La lectura razonable es la más sobria: para saber en qué estado se encuentra el pigmento dentro de una célula hay que saber primero a qué pH está el compartimento donde vive. El color, aquí, es una consecuencia de la fontanería.
Cómo se llega hasta ese color, en ocho anotaciones
- El punto de partida es compartido. Las antocianinas se forman por la vía fenilpropanoide, que es la misma ruta de la que sale el resto de la familia de los flavonoides [1]. Dicho de otro modo: el pigmento no tiene un camino propio desde el principio. Arranca en un tramo común con compuestos que no tienen color y que ocupan otras casillas de la clasificación. Esa arquitectura compartida es la razón por la que un artículo general sobre flavonoides puede hablar de pigmento en una página y de estructura sin color en la siguiente.
- La luz entra por el tramo final. Los genes de las enzimas del final de la ruta responden con fuerza a la luz [1]. Es una anotación de expresión génica, con su vocabulario y su alcance: describe qué genes se activan más, no cuánto pigmento acaba en un tejido concreto. Aun así, es el dato que explica por qué en este campo se habla tanto de condiciones de cultivo. Cuando la parte regulada de la ruta es la última, cambia el resultado sin cambiar el punto de partida.
- El destino del pigmento tiene dirección exacta. El color no queda suelto en la célula: se acumula en la vacuola. Y ese compartimento se describe como ácido, con valores que a menudo se sitúan entre pH 3 y 6. Es una coincidencia útil de leer junto a la sección anterior, porque el intervalo cae de lleno en la zona baja de la secuencia de pH. La estructura celular y el comportamiento de la molécula encajan sin necesidad de forzar nada.
- Alguien mantiene esa acidez. El pH interno de la vacuola se sostiene con bombas de protones situadas en su membrana. Es un detalle que suele quedar fuera del resumen, y sin él la historia se queda coja. Un compartimento ácido dentro de una célula no es un estado natural que se dé por sí solo; es un trabajo continuo. Cuando en una tabla figura el intervalo de pH 3 a 6, ese intervalo tiene una maquinaria detrás.
- La lectura conjunta. Con las dos piezas encima de la mesa, el color de un tejido se explica con una frase de dos partes: hay un pigmento cuya forma depende del pH, y hay un compartimento que mantiene un pH determinado. Ninguna de las dos partes basta por separado. La primera sola describe una probeta [1]; la segunda sola describe fontanería celular sin color. Juntas describen una hoja violeta.
- La rama del cáñamo tiene nombres propios. Dentro de la misma familia grande, el cáñamo aporta dos flavonoides con apellido de planta: cannflavina A y cannflavina B. El nombre viene de ahí, y su rasgo distintivo es que no se ha descrito su producción en ninguna otra especie [2]. Eso los sitúa en una casilla exclusiva. Las antocianinas están en el extremo opuesto de ese eje, repartidas por plantas sin parentesco entre sí.
- Exclusivo y compartido no se leen igual. Vale la pena separar los dos casos, porque se confunden a menudo. Un compuesto exclusivo de una especie sirve para identificar material vegetal [2]. Un compuesto extendido, como el que da color a la mora, a la lombarda y al arándano a la vez [1], no sirve para eso en absoluto. Que dos tejidos compartan pigmento no dice nada de su parentesco, y que uno tenga un flavonoide propio sí dice algo de su bioquímica.
- Dónde acaba esta ficha y dónde empieza otra. Un informe de lote de un extracto de cáñamo se lee por líneas, y las líneas que recoge son cannabinoides y terpenos. Las antocianinas no figuran entre ellas, del mismo modo que el color de una col lombarda no figura en la etiqueta de un aceite. Son expedientes distintos que comparten una palabra, flavonoide, y poco más. Mantenerlos separados es la parte fácil de escribir sobre esto; mezclarlos, la tentación habitual.
Cada dato con su alcance escrito al lado
| Dato | Qué dice la bibliografía | Hasta dónde llega |
|---|---|---|
| Mora | Figura en la lista de colores con el descriptor carmesí [1] | Es una observación de color sobre tejido vegetal, no una medida de cantidad de pigmento |
| Col lombarda | Aparece como violeta en la misma lista [1] | La misma planta reaparece más abajo, pero en su papel de materia prima industrial |
| Arándano | Descrito como negro azulado [1] | La distancia visual con el carmesí no implica una familia química distinta |
| Ciertas variedades de cannabis | Entran en la lista con el púrpura [1] | Es una anotación botánica; no describe el contenido de ningún producto ni de ningún informe |
| Antocianidinas | Puñado de estructuras centrales a las que se atribuye el color [1] | Casilla estructural del compuesto, sin equivalente en el lenguaje de etiqueta |
| Colorante de origen vegetal | Las antocianinas se emplean en la industria como colorantes alimentarios [1] | Describe un uso técnico y su motivo, nada de lo que ocurra dentro de un organismo |
| Hidrosolubilidad | Se disuelven en agua, y esa es una de las tres razones del uso industrial [1] | Dato de solubilidad; no habla de cuánto aguanta el pigmento ni en qué condiciones |
| Origen en planta | Segunda razón recogida: el pigmento procede de tejido vegetal [1] | Es un criterio de procedencia, empleado tal cual en la bibliografía |
| Disponibilidad a granel | Tercera razón: hay materia prima en volumen suficiente [1] | Sin esta condición, las otras dos no llevarían a un uso a escala industrial |
| Piel de uva | Citada como fuente a granel de colorante [1] | La fuente se nombra; no se acompaña de cifras de rendimiento |
| pH 1 a 3 | Medio fuertemente ácido: predomina el catión flavilio | Predominar no equivale a ser la única forma presente en ese tramo |
| pH 4 a 6 | Tramo débilmente ácido y neutro: el catión pierde un protón y se pasa a bases quinoidales, con acumulación además de la forma carbinol, incolora | Dos procesos simultáneos en la misma banda; uno de ellos resta color en lugar de cambiarlo |
| pH 7 a 8 | Banda ligeramente alcalina: nueva desprotonación y aparición de aniones quinoidales | Cierra la secuencia ordenada por pH creciente, sin ampliarla a valores superiores |
| Alcance de la secuencia | Describe el comportamiento de la molécula en una probeta [1] | El límite lo escribe la propia fuente; un tejido vivo tiene compartimentos y transporte activo |
| Vacuola | Compartimento ácido, con valores que a menudo van de pH 3 a 6 | Sitúa el pigmento del tejido en la parte baja de la escala de la sección anterior |
| Bombas de protones | Mantienen la acidez desde la membrana de la vacuola | El valor interno se sostiene de forma activa; no es un estado que se dé por defecto |
| Vía fenilpropanoide | Ruta de formación compartida con el resto de la familia de los flavonoides [1] | El pigmento no dispone de un camino propio desde el arranque de la ruta |
| Enzimas del tramo final | Sus genes responden con fuerza a la luz [1] | Es una observación sobre expresión génica, no una cifra de pigmento acumulado |
| Cannflavina A y cannflavina B | Flavonoides con nombre tomado de la planta, sin producción descrita en otra especie [2] | Rama vecina dentro de la misma familia grande; no aportan el color de esta página |
Las palabras que salen al lado de esta, una por fila
| Término | Qué designa | Dónde se comprueba o dónde se detiene |
|---|---|---|
| Antocianinas | Los pigmentos responsables del carmesí, el violeta, el negro azulado y el púrpura de los cuatro tejidos citados [1] | En la bibliografía de los flavonoides; el color se observa, y la forma de la molécula depende del pH del medio |
| Antocianidinas | El puñado de estructuras centrales al que se atribuye ese color [1] | Es el nivel estructural del asunto; la palabra pertenece al lenguaje químico, no al de un envase |
| Flavonoides | La familia amplia en la que encaja el pigmento, con varias subclases repartidas [1] | La pertenencia se establece por estructura y por ruta de formación, no por el color del tejido |
| Vía fenilpropanoide | El camino bioquímico compartido por la familia entera [1] | Explica el parentesco entre compuestos con color y compuestos sin color |
| Vacuola | El compartimento celular donde se acumula el pigmento, con un pH que a menudo cae entre 3 y 6 | Su acidez se mantiene con bombas de protones en la membrana vacuolar |
| Catión flavilio | La forma que predomina en medio fuertemente ácido, alrededor de pH 1 a 3 | Un tramo de la secuencia; predominio no es exclusividad |
| Forma carbinol | La forma incolora que se acumula en el tramo de pH 4 a 6 | Aparece a la vez que las bases quinoidales; es la pieza que explica la pérdida de color, no un cambio de tono |
| Aniones quinoidales | Lo que resulta de una desprotonación adicional en la banda de pH 7 a 8 | Cierra la secuencia tal como está publicada, sin extenderla más arriba |
| Cannflavina A y cannflavina B | Los dos flavonoides cuyo nombre viene del propio cáñamo [2] | No se ha descrito su producción en otra especie [2]; ocupan la casilla contraria a la de un pigmento extendido |
| Terpenos | Otro grupo de compuestos de la planta, con expediente aparte del de los pigmentos | Figuran línea a línea en el informe de un lote; las antocianinas no aparecen en ese documento |
| Espectro completo | Mención de etiqueta que apunta al tipo de extracto que hay dentro del envase | Se lee en la caja y se cruza con el informe del lote; no es un dato de color vegetal |
| Extracción CO2 | Un paso del proceso de fabricación del extracto | Describe cómo se saca el material de la biomasa, no qué pigmentos contenía la planta |
| Aceite CBD y cápsulas CBD | Formatos del catálogo, cada uno con su cifra impresa y su documento de lote | Lo que se comprueba ahí son cannabinoides y terpenos, fila por fila |
| Sistema endocannabinoide | Vocabulario de la investigación cannabinoide: receptores endocannabinoides y las moléculas propias del organismo | Ninguna de las dos fuentes citadas en esta página relaciona ese conjunto con las antocianinas |
| Probeta | El escenario al que corresponde la descripción del comportamiento según el pH [1] | Es el alcance que fija la propia fuente; el tejido vivo añade compartimentos y transporte |
| Informe de lote | El documento donde se comprueba lo que lleva dentro un envase concreto | Recoge las líneas que se han medido; lo que no se mide no se escribe como si se hubiera medido |
Preguntas frecuentes
4 preguntas¿Por qué la misma familia de pigmentos da colores tan distintos en cada planta?
¿Qué forma de la molécula predomina en cada tramo de pH?
¿Qué papel tiene la luz en la formación de estos pigmentos?
¿Aparecen las antocianinas entre los datos de un envase de Cibdol?
Sobre este artículo
Luke Sholl escribe sobre los cannabinoides, el CBD y los beneficios de la naturaleza en un sentido más amplio desde 2011. Su trayectoria incluye experiencia de primera mano en el cultivo de cannabis durante todo el ciclo
Este artículo wiki se ha redactado con ayuda de IA y ha sido revisado por Luke Sholl, Redactor especializado en CBD y bienestar. Supervisión editorial a cargo de Joshua Askew.
Aviso médico. Este contenido es únicamente informativo y no constituye asesoramiento médico. Consulta a un profesional sanitario cualificado antes de consumir cualquier sustancia.
Última revisión 27 de agosto de 2026
Referencias (2)
- [1]Panche, A.N., Diwan, A.D. and Chandra, S.R. (2016). Flavonoids: an overview. DOI: https://doi.org/10.1017/jns.2016.41
- [2]ElSohly, M.A. and Slade, D. (2005). Chemical constituents of marijuana: the complex mixture of natural cannabinoids. DOI: https://doi.org/10.1016/j.lfs.2005.09.011
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