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Anandamida: la molécula que en 1992 cambió la pregunta

Definition
La anandamida es un cannabinoide endógeno: una molécula que produce el propio organismo y que se une al receptor cannabinoide. Se aisló del tejido cerebral en 1992, en el mismo trabajo que determinó su estructura y demostró esa unión [1]. Su retirada ocurre por vía enzimática, y ese detalle condiciona la forma en que se ha estudiado desde entonces [1].
1992. Ese año, un informe cambió el sujeto de toda la conversación cannabinoide. Hasta entonces la pregunta iba sobre una planta; desde entonces va sobre un sistema de señalización que reside en el mamífero [1].
La anandamida es la molécula de aquel informe: un constituyente aislado del tejido cerebral, con estructura determinada y unión demostrada al receptor cannabinoide [1]. De ahí su clasificación como cannabinoide endógeno y su posición en el centro del sistema endocannabinoide.
Un receptor descrito antes que su interlocutor
El orden de los hallazgos importa en este asunto. Primero quedó descrito un receptor cannabinoide. Después vino la búsqueda de qué lo activaba desde el interior del organismo. En ese intervalo hubo un receptor sin ninguna pareja interna conocida, y eso figura en la literatura como una pregunta abierta, no como un detalle de archivo.
El trabajo de Devane y su equipo, publicado en 1992, resolvió tres cosas en el mismo texto: el aislamiento de un constituyente del tejido cerebral, la determinación de su estructura y la demostración de que ese compuesto se une al receptor cannabinoide [1]. Con eso quedó clasificada como cannabinoide endógeno, endocannabinoide en la forma corta, y situada en el centro del sistema endocannabinoide.
La palabra cannabinoide aplicada a una molécula que fabrica un mamífero se sostiene precisamente en esa propiedad. La unión al receptor fue el rasgo que la definió en 1992 y es también el criterio que reúne en una misma familia funcional a los compuestos de la planta y a los del propio organismo, aunque su química no coincida.
El nombre se decidió en ese mismo momento. Es una construcción compuesta: un término tomado del sánscrito y el sufijo químico que corresponde a la clase de la molécula [1]. Lo eligieron los investigadores que aislaron el compuesto del tejido cerebral, y conviene leerlo por lo que es. Un nombre recoge una decisión de quien publica, no una magnitud medida. Y es, curiosamente, el dato que más se repite sobre esta molécula, muy por delante de cualquier detalle de su estructura.
| Elemento | Lo que consta | Alcance |
|---|---|---|
| Material de partida | Tejido cerebral [1] | Dato del trabajo de 1992 |
| Estructura | Determinada en la misma publicación [1] | Química, no fisiología |
| Receptor | Unión al receptor cannabinoide demostrada [1] | Propiedad que define la clase |
| Clasificación | Cannabinoide endógeno, endocannabinoide [1] | Etiqueta de familia |
| Posición en el campo | Centro del sistema endocannabinoide [1] | Ordenación de la literatura |
| Retirada de la señal | Por vía enzimática [1] | Mecanismo nombrado, sin cifras aquí |
| Nombre | Construcción compuesta elegida por el equipo que lo aisló [1] | Momento del bautizo, no efecto medido |
Anandamida y 2-AG, dos lípidos en la misma casilla
La duda llega casi siempre en forma de comparación: en qué se diferencian la anandamida y el 2-AG. La respuesta empieza por la química, no por un ranking. La anandamida es una etanolamida de ácido graso. El 2-AG es un monoacilglicerol. Dos clases distintas de lípido que comparten casilla porque las dos ocupan el papel de endocannabinoide en la bibliografía.
El orden de aparición también se puede fechar. La anandamida fue la primera de las dos en aislarse, en 1992 [1]. Del 2-AG se dice habitualmente que es el más abundante de los dos en tejido cerebral, y eso es una descripción repetida en la literatura, no una jerarquía de importancia.
La retirada de la señal se reparte de forma distinta. Cada compuesto tiene su propia enzima de aclaramiento: en la anandamida, la eliminación es enzimática [1]; en el 2-AG, la literatura nombra la monoacilglicerol lipasa. Dos moléculas, dos rutas para apagar el mensaje. Ninguna de las dos se apaga sola.
Entre ambas concentran la mayor parte de los trabajos sobre endocannabinoides, y por eso aparecen juntas en casi cualquier descripción del sistema endocannabinoide humano.
| Rasgo | Anandamida | 2-AG |
|---|---|---|
| Clase química | Etanolamida de ácido graso | Monoacilglicerol |
| Orden de aislamiento | Primera de las dos, 1992 [1] | Posterior a la anandamida |
| Abundancia en tejido cerebral | Sin cifra en las fuentes citadas | Descrito como el más abundante de los dos |
| Cierre de la señal | Eliminación enzimática [1] | Monoacilglicerol lipasa |
| Peso en la bibliografía | Dominante desde 1992 [1] | Dominante junto a la anandamida |
La señal se apaga por enzima, y eso condiciona los experimentos
En el trabajo de 1992 ya figura el modo en que la molécula desaparece: la eliminación es enzimática [1]. Ese detalle, que parece secundario, ordena buena parte de lo que vino después. Si un compuesto se retira por una enzima, hay dos maneras de estudiarlo: añadirlo, o frenar su retirada.
La bibliografía posterior a 1992 se apoyó mucho en la segunda. En bastantes montajes no se añade anandamida: se ralentiza su eliminación en el sistema experimental y se observa qué ocurre a continuación. Es una vía indirecta, y tiene una consecuencia de lectura. Lo que se registra queda situado después de la intervención, no es una medida directa de la molécula actuando por su cuenta.
Nombrar la enzima que cierra la señal es, por tanto, parte de la descripción del compuesto. Sin ese paso, la mitad de los diseños publicados no se entiende. Y explica por qué, en muchas figuras, la protagonista no es la molécula que se administra sino la que deja de retirarse.
El apunte de 2017 sobre un canal sensorial
Fenwick y su equipo publicaron en 2017 un resultado sobre otra diana: la activación directa de TRPV1, un canal iónico sensorial, por parte de la anandamida [2]. Lo llamativo del apunte está en cómo se midió. Las respuestas de calcio y las de corriente resultaron divergentes: no van juntas, no se siguen la una a la otra [2]. Antes que nada, es una observación técnica. La misma interacción cambia de aspecto según la variable que se registre [2].
El alcance conviene escribirlo pegado al dato. Se trata de un hallazgo de mecanismo sobre una molécula y el comportamiento de un canal, procedente de un solo grupo y con fecha de 2017 [2]. No es un resultado de salud, no habla de cantidades y no dice nada sobre personas [2]. Las dianas adicionales que ha ido sumando la investigación reciente, este informe sobre el canal incluido, se leen como hallazgos individuales y no como consenso asentado [2].
De una planta a un sistema que reside en el mamífero
Antes de 1992, la farmacología del cannabis planteaba una pregunta sobre una planta: qué contiene y qué hace cada uno de sus compuestos. Después de 1992, la pregunta cambió de sujeto. Pasó a ser una pregunta sobre un sistema de señalización propio del mamífero, con sus moléculas, sus receptores y sus enzimas [1].
En ese marco, los cannabinoides de la planta se describen como compuestos que encajan parcialmente en algo que ya estaba montado y funcionando. No es un matiz de redacción. Cambia qué se compara con qué y a qué literatura hay que ir a buscar cada dato.
Visto así, el material vegetal deja de ser el centro del expediente y pasa a ser el caso de encaje parcial. El sistema tiene sus propios activadores internos, la anandamida entre ellos, y sus propias rutas para apagarlos [1]. Cualquier lectura que se salte ese paso termina comparando una planta con un receptor, que son dos cosas de distinto orden.
Los términos del expediente son de investigación: sistema endocannabinoide, receptores endocannabinoides, endocannabinoides, enzimas de aclaramiento. Al lado conviven otras palabras que pertenecen a una etiqueta y responden a otra pregunta: extracto de cáñamo, terpenos, espectro completo, aceite de CBD, cápsulas de CBD. Lo que lleva dentro un envase se comprueba en la documentación de su lote; lo que hace una molécula en un tejido se busca en la publicación que lo midió.
De ahí el criterio con el que está escrita esta ficha, que es el del laboratorio: se cuenta lo que quedó demostrado, se nombra el mecanismo que cierra la señal y se para donde se para la evidencia [2]. La atribución va antes que el entusiasmo, y cada resultado sale con su alcance al lado [2]. Desde 2014 no hemos encontrado una forma mejor de redactar estas páginas.
Una precisión final de vocabulario, porque se mezcla a menudo. Endocannabinoide no significa procedente del cannabis; señala que la molécula la produce el propio organismo y que se une al receptor cannabinoide [1]. La anandamida es el caso que fijó ese uso, y por eso encabeza cualquier descripción del sistema cannabinoide endógeno.
Preguntas frecuentes
4 preguntas¿Qué recoge el nombre de la anandamida y qué no?
¿Por qué muchos experimentos frenan la eliminación en lugar de añadir anandamida?
¿Qué midió el trabajo de Fenwick de 2017?
¿La anandamida y un cannabinoide de la planta son lo mismo?
Sobre este artículo
Luke Sholl escribe sobre los cannabinoides, el CBD y los beneficios de la naturaleza en un sentido más amplio desde 2011. Su trayectoria incluye experiencia de primera mano en el cultivo de cannabis durante todo el ciclo
Este artículo wiki se ha redactado con ayuda de IA y ha sido revisado por Luke Sholl, Redactor especializado en CBD y bienestar. Supervisión editorial a cargo de Joshua Askew.
Aviso médico. Este contenido es únicamente informativo y no constituye asesoramiento médico. Consulta a un profesional sanitario cualificado antes de consumir cualquier sustancia.
Última revisión 26 de agosto de 2026
Referencias (2)
- [1]Devane et al. (1992). Isolation and structure of a brain constituent that binds to the cannabinoid receptor. DOI: https://doi.org/10.1126/science.1470919
- [2]Fenwick et al. (2017). Direct anandamide activation of TRPV1 produces divergent calcium and current responses. DOI: https://doi.org/10.3389/fnmol.2017.00200
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