¿Qué es el CBD?

La planta del cáñamo, domesticada hace 6.000 años en China, produce más de 400 compuestos orgánicos. Los dos grupos principales de moléculas con propiedades bioactivas presentes en el cáñamo son los terpenos y los cannabinoides. El CBD pertence a este último grupo.

Los cannabinoides son compuestos que pueden afectar al funcionamiento del sistema nervioso del cuerpo humano. La planta del cáñamo biosintetiza más de 60 tipos diferentes. Los cannabinoides principales son el THC, el CBD y el CBG, cada uno con diferentes estructuras químicas y efectos.

El cannabidiol, o CBD, es uno de los cannabinoides más abundantes en el cáñamo. Se cree que el CBD tiene muchas aplicaciones terapéuticas y ayuda a la relajación. Aunque es beneficioso para el bienestar, el CBD no presenta las propiedades psicoactivas de su pariente más famoso, el THC, por lo que no debería confundirse con él.

¿Te coloca el CBD?

No, el CBD no te colocará. El CBD no es psicoactivo, es decir, tras consumir aceite de CBD no experimentarás cambios significativos en tu estado de ánimo o lucidez.

¿Es bueno para ti?

El CBD se está convirtiendo en un suplemento de salud muy popular. Puedes consumirlo como uno de los muchos compuestos naturales que pueden mejorar tu calidad de vida. Pero como ocurre con la mayoría de compuestos naturales, la reacción al CBD depende de cada persona. No sabrás si puede mejorar tu bienestar o aliviar tus problemas de salud hasta que lo pruebes.

Para ayudarte a tomar una decisión bien informada, te recomendamos leer fuentes independientes y sin ánimo de lucro, como Wikipedia o páginas con reputación en el sector de la medicina. También puedes seguir los enlaces a estudios científicos que puedes encontrar en nuestra web.

Efectos secundarios

A pesar de los numerosos estudios desarrollados con diferentes dosis y métodos de administración de CBD, no se ha observado ningún efecto secundario.

Cómo usar el aceite de CBD

Independientemente de la vía de administración, la dosis habitual de aceite de CBD es de 3 o 4 gotas, 3 veces al día. Según un estudio reciente, por vía oral se pueden consumir hasta 160 mg al día.

Puedes consumir CBD mediante los métodos de aplicación más naturales para nuestro organismo. Los más frecuentes son a través de la piel y por vía oral, que permiten el contacto y la absorción de sustancias biológicas.

*El método de consumo de CBD más sencillo y cómodo es aplicar unas cuantas gotas bajo la lengua, donde se encuentran muchos capilares que permiten un acceso rápido al flujo sanguíneo. El CBD tiene un sabor agradable. Si te preocupa ingerir una dosis excesiva, puedes poner las gotas sobre la mano (limpia, por supuesto) y chuparla. También puedes depositar las gotas sobre un alimento que pueda absorberlas, como un trozo de pan o tus galletas preferidas.

*Si tienes algún problema dermatológico, el método de aplicación ideal sería extender el aceite de CBD directamente sobre la zona afectada, aunque podría ser interesante mezclar tu aceite concentrado con tu loción corporal habitual para aprovecharlo mejor y aumentar la superficie de contacto.

¿Cubre mi seguro de salud el aceite de CBD?

Por desgracia, no. El CBD no es un medicamento, sino un suplemento nutricional. Pero los seguros de salud no suelen cubrir muchas otras cosas que sin duda son beneficiosas para tu salud, como masajes, spas o comida orgánica. Los seguros de salud actúan cuando ya estás enfermo y cubren los tratamientos para curar los daños provocados por la enfermedad. Estarás de acuerdo en que es preferible evitar las enfermedades intentando no llevar tu organismo al punto límite. Vale la pena invertir en tu bienestar.

¿Cómo funciona el CBD?

El sistema nervioso humano consta de un gran número de receptores. Los receptores son como antenas de telefonía móvil que transmiten señales. Pero si la antena interpreta una onda electromagnética como señal, los receptores usan moléculas específicas para transmitir sus mensajes.

Uno de esos sistemas receptores es el denominado sistema endocannabinoide. Los receptores cannabinoides están situados en el cerebro humano y en el sistema nervioso periférico (médula espinal y nervios). En el cerebro, los receptores se encuentran en regiones encargadas de la percepción, la concentración, la memoria y la motricidad. Por eso, el sistema endocannabinoide está involucrado en la regulación de muchos procesos fisiológicos como la sensación de dolor, el estado de ánimo y el apetito. Curiosamente, el sistema endocannabinoide también juega un papel importante en la respuesta del sistema neural ante el ejercicio físico. El "subidón del corredor" se debe a la acción de este sistema.

Los receptores cannabinoides son el CB1 y CB2, 5-HT1A, μ, y δ. Los receptores absorben moléculas similares a los cannabinoides producidas en nuestro sistema nervioso, las endorfinas. Una de las endorfinas que transmite señales por el sistema endocannabinoide es el 2-araquidonilglicerol (2-AG). Se adhiere a los receptores CB1 y CB2. El cannabidiol, o CBD, también se une a estos receptores y emula los efectos del 2-AG.

El CBD se adhiere a los mismos receptores que el THC psicoactivo, pero tiene el efecto opuesto. Mientras el THC actúa sobre tu sistema nervioso acelerándolo, el CBD lo ralentiza.

En la investigación científica, el CBD ha demostrado tener propiedades antiespasmódicas, antipsicóticas, anticonvulsivas y neuroprotectoras. Por lo tanto, consumir aceites con CBD es una buena forma de relajarse a nivel muscular y general. El CBD también alivia el estrés de nuestra vida diaria y aumenta la resistencia de nuestro sistema nervioso.

La biología y la química del CBD

Las plantas de Cannabis sativa salvajes producen una cantidad desorbitante de compuestos orgánicos, entre ellos THC y CBD. Al igual que otras plantas domesticadas que fueron seleccionadas para producir grandes concentraciones de determinadas moléculas, el Cannabis sativa se ha cruzado de manera selectiva con distintas finalidades. El resultado de esta cría es que la planta original se ha dividido en diferentes especies con cualidades distintas (recordemos que las coles de Bruselas y la coliflor se originaron a partir de la col silvestre). Las variedades de "cannabis" actuales se crearon con el objetivo de producir la máxima cantidad posible de THC en detrimento de otros compuestos beneficiosos. Por otra parte, las especies de "cáñamo" se centraron en las aplicaciones industriales y se cruzaron con la intención de producir concentraciones elevadas de CBD en detrimento del THC.

Los cannabinoides THC y CBD están íntimamente relacionados con compuestos vegetales como los terpenoides, entre ellos el mentol, alcanfor y curcuminoides, presentes en la cúrcuma y las semillas de mostaza. Los terpenoides son un gran grupo de moléculas orgánicas utilizadas comúnmente en la cocina tradicional por sus cualidades aromáticas. También juegan un papel fundamental en los remedios herbales tradicionales.

El THC y el CBD se producen en el mismo proceso de biosíntesis. En otras palabras, comparten la misma molécula precursora, el ácido cannabigerólico o CBGA. Cuando el precursor está disponible, una enzima, la THCS sintasa, produce un enlace éter adicional, convirtiendo el CBGA en THCA, que tras la descarboxilación se transforma en THC. En un proceso paralelo, la CBDA sintasa convierte el CBGA en el precursor del CBD, el CBDA.